San José, California, julio del 2005.
Todo bien, hasta tocó Santana, la weá terminó como a las 5 de la tarde, se puso a llover (En San Francisco siempre está nublado , hay niebla y llueve) así que agarré el auto y partí pa la casa.
Llegué y estacioné el auto donde siempre, según yo. Pero no me di cuenta de un detalle: Nuestro estacionamiento en el edificio era el 300, y yo estacioné agueonada y voladamente en el 301, el espacio de al lado. Me bajé, y me fui al depto, y no me preocupé de nada más que de sacarle pica a Piñón por haber visto a Santana. Bueno, eso fue todo, al final vimos tele, se hizo de noche y nos fuimos a dormir.
Al otro día nos levantamos a la hora de costumbre, y con Piñón nos fuimos a la pega en el auto de él. Juan Pablo siempre se demoraba más y se iba en el auto nuestro a la pega. Llegamos a la pega, todo bien, cuando de repente llama Juan Pablo, onda... "Ivo, dónde dejaste el auto?" "Chucha, en el estacionamiento, puh weon..." "Es que no está..." "Chucha, como no está.." "No está, puh weón..." Se lo robaron? Que mierda pasó? "En cual estacionamiento lo estacionaste?" "en el 300... no, en el 301, no..."
Al final, claro, el weon del 301 llamó a la grúa el maricón y nos habían remolcado el auto. Así que Piñón me prestó el auto y partí pal edificio, a buscar a Juan Pablo. Fuimos a la administracion del condominio y nos dieron el telefono de Rebello's Towing, que es la empresa que remolca los autos de los pelotudos que se estacionan donde no deben.
Así que llamamos, y al no obtener respuesta más que de una máquina, buscamos la direccion en internet y partimos con Juan Pablo, no más...
Era cuática la oficina, estaba llena de gente enojada. Los weones que trabajan ahí atienden puros weones enojados. Un viejito negro con jockey azul y barba media canosa estaba adelante de nosotros estaba emputecido. "I was towed away by these maddafacca", nos decía. (Los gringos pa decir remolcar dicen "To tow away"). Resulta que en la weá del towing cobran onda por segundo. Nosotros ya llevabamos 180 dolares, desde las 11 de la noche del día anterior.
Chucha, resulta que el dueño era Jorge Hodge, un chileno que estaba acá y que nos pasó el auto como en arriendo. El weon le sacó el "smoke check" tránsfugamente con unos chinos que conocía y estaba sin el seguro obligatorio. Como si fuera poco, Jorge Hodge estaba en China, porque se fue a vivir allá. Chasumadre...
Le explicamos al weón, un mexicano. El loco nos dijo que Jorge tenía que sacar un certificado notarial en China dándonos permiso para sacar el auto, y faxearlo. Cáchense el medio atadito... Calculamos, y eran como las 3 de la mañana en China. Fantástico. Nos fuimos a la oficina.
Pasaban los minutos y yo podía visualizar cuanto iba aumentando la deuda... Al final, en la desesperación, hicimos un certificado, en Word, con unas letras chinas de membrete, sacadas de internet, donde Jorge nos daba permiso pa sacar el auto. Además bajamos unos timbres chinos y unas estampillas de una pagina de filatelia, y con photoshop lo arreglamos un poco...
Lo imprimimos, lo firmamos, lo faxeamos en la misma oficina... no quedó nada mal...
Así que care raja nos fuimos a Rebello's Towing services con nuestro certificado directo de China. Yo estaba bastante urgido, ¿qué pasaba si había un chino trabajando en la weá? ¿qué pasaba si leía los caracteres chinos que decían "Error - esta página no existe..."?
Nos atendió un negro. Le dijimos que queríamos sacar el auto. Ok, quién es el dueño? "Noo, es que el dueño está en China..." "No, al dueño o a nadie", "Es que tenemos un certificado de ... " "No, al dueño o a nadie". Al final le mostramos la weá, se la pasamos, y claro, los signos chinos llaman la atención. El negro leyó la weá, meditó un rato... agarró el teléfono y se pudo a llamar. Yo estaba mas nervioso que la chucha pensando que había llamado a algun chino pa que viera la weá... al final no le contestaron. Nos abrió la reja. Alivio...
Al final nos devolvieron el auto, Le sacaron una fotocopia al certificado que quedó archivada en una carpeta de Rebello's Towing Services, donde nadie más nunca la va a leer.
Bueno, esa es la historia. Adjunto una copia del documento en cuestión para divertimiento del público lector.
Y bueno, la gracia me salió 255 dólares al final. Comérsela callado no más...








guajajaja
guajajaja muy buena, eso si que es de locos o si no digo yo lo chilenos si que la llevamos en engaños...ta muy buena jajaja
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Carpe diem