Por razones de espacio y de que no se aburran leyendo weás más largas que la chucha, dividiré este post en dos.
Lo que pasa es que este es un post sobre Papelucho.
Soy un recontrafan de él. Desde que tenía 7 años me dio vuelta el mundo y desde entonces ha sido una influencia definitiva en mi modo de pensar, en el lenguaje que ocupa mi cerebro para describir el mundo y en todo lo que he escrito. Yo no sé si alguien se ha dado cuenta, pero en mis post siempre hay palabras sacadas de los libros de Papelucho (son palabras muy sui generis que no existen en ningún otro lado). Hasta el día de hoy sigo releyendo los libracos, breves e intensos, de este notable y subvalorado personaje de la literatura chilena. Podría apostar que muy pocos en el mundo saben más de Papelucho que yo.
Papelucho es, ante todo, un perdedor. Las cosas le salen siempre mal, pero a pesar de todo él está siempre ahí, optimista, soñador, infantilmente iluso, pensando que todo le saldrá bien. Por ejemplo, a su amigo Napoleón, su perro que no tiene más que tres patas y que es secretario de la Socopebue (Sociedad Conyugal de Perros Buenos), le da un frasco de vitaminas para que le brote la otra pata luego, porque tienen un viaje muy largo que hacer. O planea hacer un viaje al Tololo en carretón desde Santiago, para ir al observatorio a mirar el espacio para encontrar de una vez por todas a su hermano hippie que está perdido. Y no, no le complica llegar al Tololo ni lograr usar el telescopio, eso no es ningún problema. Lo que le complica es cómo encontrar a un hippie peludo en el espacio, que está lleno de gente de ese tipo.
Yo no sé qué porcentaje de chilenos habrá leído los Papeluchos. Me imagino que no debe ser mucho. Yo no sé si se habrán perdido la mitad de su vida, como se dice. Lo que sí sé es que yo me hubiese perdido la mitad de la mía si no hubiese leído esta colección de 12 libros que comienzan con "Papelucho", que es el más tímido de todos en cuanto a chifladura se refiere. Es la historia de cómo Papelucho comienza a escribir su diario, su vida en el internado y sus conflictos con sus compañeros que se ríen de él por tener un diario. Es tal vez el más "sobrio" dentro de la colección.
"...Vinieron los jueces y la policía a ver al caballero que se mató por amor, pero en el diario sale que se murió de Función. En el diario lo alaban mucho. Siempre alaban a los muertos y a los vivos no."
"De todas maneras, mañana me voy a confesar, y como no voy a tener tiempo de hacer mi examen de conciencia en la mañana, lo dejaré hecho esta tarde:
1. He odiado a 19 personas.
2. He pensado 3 días en matar a uno.
3. No me quería arrepentir.
4. He perdido mi chomba nueva por mi culpa
Los demás pecados son los mismos de siempre.
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Después viene "Papelucho casi huérfano" en el cual la familia de Papelucho se hace millonaria debido a una herencia y por una enfermedad de Javier, el hermano mayor de Papelucho, se van a EE.UU. dejando al pobre Papelucho en Chile a cargo de la tía Rosarito, que vive en un pueblucho sin identificar de la zona central, donde Papelucho se manda mil ochocientas cagadas en su estilo inocente y soñador, hasta que colma la paciencia de la tía y esta lo manda a vivir donde un cura, (que es nada más ni nada menos que tío del Sapo Livingstone), donde se pega ochocientas mil cagadas más. Este es bastante más cómico que el primero, Papelucho se nota más rudo, falta más el respeto, hace bromas pesadas a los adultos "porque de puro aburrido a veces hay que hacer bromas". Es un Papelucho enrabiado con su familia que lo dejó en Chile. Un Papelucho rebelde y amargado.
"...La tía Rosarito no me habla y quiere ponerme en el colegio, pero no saca nada porque ya se está acabando el año y no reciben en este tiempo. Así que llamó a la maestra de la Escuela, la señorita Mafalda y le dijo que me diera clase todos los días y me formara el criterio.
Pero a mí no me forma nadie el criterio.
Al principio me quería cargar la señorita Mafalda porque silba con la ese y le sale airecito con olor a choclo, pero después descubrí que es re buena persona..."
El siguiente de la serie, "Papelucho historiador", es el más fome. Es la historia de Chile contada por Papelucho. Acá Marcela Paz deja entrever todo su lado patriotero (Recordemos que era una acérrima pinochetista). Es un libro más educativo que papeluchesco. Es el que menos me gusta, aunque fue el primero que leí y me gustó tanto como para intentar leer los demás.
Luego viene "Papelucho Detective", una obra maestra. El libro se divide en dos partes: en la primera Papelucho se va en el parachoque de una micro sentado discutiendo con el Chirigüe hasta que llegan a una población y se ven envueltos en el asesinato de un borracho, "el Chato", lo que deriva en una serie de situaciones increíbles que incluyen persecuciones, incendios, guaguas abandonadas y otras cosas, que termina con Papelucho preso (Sí, preso, en un calabozo con otros presos). La segunda parte es la vuelta de Papelucho a su casa, el embarazo de su madre, una tremendo robo en el cual, por supuesto, Papelucho tiene toda la culpa y el nacimiento de la hermana chica, Jimena del Carmen, "la Ji", quien tendrá posteriormente un papel relevante en las historias de Papelucho.
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-Quiero que me explique cómo es esa hermana...
-No sé todavía.
-Quiero saber si EXISTE.
-Si existe, pero no la conocemos. Hay que rezar por ella.
-¿Para qué, si no la conocemos? Puede ser una antipática.
-Es tu hermana, hijo.
-Si es, ¿cómo se llama?
-No se llama todavía, no ha sido bautizada. Es muy posible que sea un hermano... No sabemos.
-No entiendo. Si existe, es, y si es, ¿qué es? ¿hombre o mujer?
-Existe y no sabemos si es hombre o niñita o si va a nacer o se perderá...
Total que no entendí palabra. Lo único que saqué en limpio es que si se pierde, por lo menos no hay que buscarla. Una hermana perdida puede ser un hermano perdido. Da lo mismo.
En todo caso, si nace, yo pienso que es bueno tener alguien menor que uno para poderlo mandar. Y también uno puede educarlo para que sirva de algo.
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La continuación inmediata de la historia de Papelucho Detective es Papelucho en la Clínica, que parte en la clínica donde nace la Jimena del Carmen, en la cual Papelucho se hace amigo de un niño que va a ser operado, el Casimiro, con el que juegan a las "cambiaditas" y Papelucho hace de enfermo justo en el momento en que llegan las enfermeras a llevar al enfermo a Pabellón para operarlo de apendicitis, y de esta forma Papelucho es operado de una apendicitis que no tiene. Me parece, aunque es difícil decirlo, que esta es la obra cumbre de la saga. Tiene de todo: partes tristes, partes muy oscuras (la historia de Adalberto Rubilar, "El profeta", un anciano millonario y tullido que vive en el hospital, me daba miedo), y por supuesto, humor a destajo con las ochocientas mil cagadas que por supuesto se pega Papelucho. Muy chistoso es el proceso de adolescencia de Javier visto por Papelucho:
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-¿Qué te has figurado? - papá se volvía a indignar - A tu madre no le hablas así...
Javier se puso a hacer pucheros y su cuesco del cogote le subía y le bajaba a cien por hora. Quería hablar y le salían voces de tiple y de bajo:
-Yo no puedo respetar a mi mamá si ella no me respeta a mí - decía sonándose con la manga del pijama - Ustedes no saben cuánto sufre uno...
A mí me daba pena de su cuesco, de sus espinillas, de su amor que dicen se sufre tanto, de sus gallos tan cómicos cuando él estaba trágico. Y me acordaba de que cuando no está el papá, él se prueba sus trajes y sus corbatas y hace que la domi le diga "don". Debe ser tremendo que uno se estime y los demás no.
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Después viene "Papelucho Perdido", una tremenda aventura, muy entretenida, en el cual Papelucho, en el contexto de un traslado al norte de su papá, queda en la estación del tren a cargo de la Ji, que tendrá a esa altura 1 año o 2, y mientras están todos distraídos por diversas razones se sube al tren, suponiendo, al partir el tren, que su familia se subirá después, cuando pase el último vagón por la estación, ya que pasa mucho más tarde. El tren resulta ir al Sur y Papelucho se encuentra en Osorno completamente perdido. Dentro de la aventura ocurre de todo, encuentra ayuda, se pierde, vuelve a encontrar ayuda, se vuelve a perder, erupta el volcán Osorno, y todo en un ambiente en el cual Papelucho, y esto me encanta, no puede comunicarse nunca de verdad con ningún adulto, y se comunica mucho mejor con la Mena, una vaca de Osorno, la Fortuna, una cabra, y la Ji, que lo único que dice es "Te te te te". El Piloto Beleúndez, un tremendo personaje.
"Soy un perdido, y la Jimena del Carmen, ídem, y lo peor es que nadie nos busca. (...) Porque mi familia es de esa gente que busca las COSAS perdidas, pero jamás la fruta ni la plata ni los parientes. Tampoco buscaron a la tía Ema, sino que dijeron siempre: La Ema es una perdida, y se acabó el cuento."
"-Parece que tomamos el tren equivocado - le dije a mi hermana.
-Te te te te- me contestó y se rió. Eso bueno tiene, que ni es miedosa ni acomplejada"
"Corría yo por la acequia con la Ji a cuestas. ¡Lástima que no le habían enseñado a galopar y la pobre se mordió la lengua! y también me hizo un chichón mortal en la cabeza. Pero lloraba tanto al ver la sangre de su lengua que me olvidé de mí, la lavé en la acequia y por fin la bañé para consolarla definitivamente. El viento endureció su cuerpecito embarrado y apenas podía doblar el codo y las rodillas. Era un monito de barro con la pera brillante como espejo. Por primera vez me pareció linda la guagua. Era su felicidad la que la boniteaba."
"El piloto civil Beleúndez nació con mala estrella y parece que de puro sufrir se le hizo esa arruga en la frente a los seis meses. Tener mala estrella quiere decir tener suerte de perro y que a uno todo le salga mal."
Bueno, los otros 6 libros y la reflexión final van en el siguiente post...







La monga que sigue siendo la más monga
Mongo, una vez me comentó usted que yo o mis escritos le recordaban a Papelucho (¿se acordará ud?). La cosa es, que por mi interés hacia su persona y hacia la mía, me dio por comprarme los papeluchos, bueno, la tammy me regaló el primero y tengo en mi poder hasta el “Papelucho detective”. En el historiador me frené, me aburrí, me pasó un poco lo mismo que con un libro de historia universal en el cual se volvía muy evidente que te estaban educando respecto a la historia, por los modos, los ejemplos, el léxico, me aburrí y como venían las vacaciones ahí lo dejé botado. Respecto a lo leído, hace rato que no me reía tanto con la lectura, incluso le andaba comentando anécdotas y diálogos de papelucho a todo el mundo. Me gustó muchísimo, lo que más me gusta de papelucho, es esa mirada amoral, la inocencia que se nota hasta en como habla, porque a veces esa inocencia me parece mucho más lógica y funcional que la de “los adultos”. La sinceridad, sencillez y claridad de papelucho es envidiable para cualquier persona. Gracias por el aporte Mongo.