¡Hola!

Bueno, he cambiado definitivamente mi página a un blog. Este está alojado en Bligoo, un sitio chileno que vale la pena usar. Todo el material antiguo está guardado, así que pondré posts de a poco acá y pondré cosas nuevas también. Y si no les gusta se pueden mandar a cambiar total no hago esto para que me lean. Lo hago solo por si mañana me atropella un camión que pase a 150Km/hr cargado con ripio y me quede sin cosas que decir.

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Papelucho (segunda parte y final)

Enviado por iperich el lunes, marzo 17, 2008 a las 11:45 AM

Papelucho1.jpgBueno, seguiré escribiendo tonterías acerca de mi personaje literario favorito. En el post anterior comenté la primera mitad de la colección, donde el personaje se forma, sufre ciertas transformaciones y pasa de ser un niño normal que pasa por cosas normales a un niño que se las arregla para meterse en problemas que lo introducen en aventuras increíbles y complejas, que llegan a un máximo en "Papelucho Perdido", donde Papelucho, solo, con su hermana guagua, hace la increíble travesía desde Concón a Osorno, por error, para luego volver a Arica, donde se encuentra su familia. Este libro también presenta por primera vez a la hermana Ji como personaje, en los dos anteriores que sale es aun demasiado guagua como para tener algún papel importante. Al parecer el personaje le quedó gustando a Marcela Paz, puesto que el siguiente libro de la colección es el que para muchos es el favorito: Mi Hermana Ji.

Este libro cambia un poco la dinámica de los anteriores. Al contrario de los tres anteriores, no se trata de ninguna aventura complicada ni viajes largos ni contrabandistas ni asesinatos. Este libro es, simplemente, una talla detrás de la otra, sin una trama concreta. La hermana Ji resulta convertirse en un tremendo personaje. Una niña de unos 4 o 5 años, bastante alocada, que todo el tiempo se cree algún personaje y jugando se pierde, y siempre Papelucho es el encargado de hacerla aparecer porque en el fondo él es el único que entiende como piensa. Para Papelucho es todo un poco frustrante, pues él lo que quería era un hermano chico para poderlo mandar:

"Resulta que en vez de poderla mandar, tengo que llevarme todo el día haciéndola aparecer. Porque mi hermana Ji es lo más desaparecido que hay, y también es creída. Y cuando no se cree la Caperucita Roja, se cree la Bella Durmiente o sencillamente la Cenicienta, y estrepitosamente se desaparece. Entonces a la mamá ni siquiera le importa que yo tal vez voy a hacer una tarea, sino que me IMPLORA que la busque:

-¡Mi hijito, se perdió la niña! - declama con ojos de lumbago. - Búscamela, que estoy desesperada...

-Que la busque la Domi - digo, mostrando mis cuadernos.

-Nunca la encuentra... Por favor, Papelucho, que voy a enloquecer... - y pone cara de ídem.

- Es que iba a hacer tareas

- Las haces después, mi lindo- y asoma lagrimones. Yo pienso que para los santos milagrosos debe ser aburrido estar en el cielo y oír puras súplicas y ver puras caras rogonas. Con tal de no verlas creo que hacen el milagro.

"

Además, algo muy importante, es en este libro donde Papelucho empieza a generar su particular lenguaje, usando mal palabras complicadas pero evocando muy certeramente lo que quiere decir:

"La Ji se moría de la risa; a ella todo le da risa porque es frívola. Y esto no era para reírse, porque chitas que es difícil pillar sapos sin cedazo. Porque ellos tienen los ojos justo en esa parte en que se puede ver para atrás, para adelante y para todos lados a un tiempo. También son a retroimpulso y carácter aeronáutico. Total, que mientras pillaba uno, al pillar el otro se me escapaba el uno. No había solución

- Ji, tengo una idea - le dije - Tráeme una media de la mamá.

Ahí los fuimos echando con frecuencia modulada, hasta enterar los cinco, y cuando la mamá abrió los ojos, los sapos estaban a salvo en el closet."

Notable es la parte en que Papelucho se mete en el baño a escribir poesía y la Ji lo encierra por fuera con llave. De aburrido se ducha y por arreglar la ducha inunda el baño, mientras su mamá le exije que salga.

"-¡Abre esa puerta! ordena.

-No puedo, está cerrada por fuera.

-¿y donde está la llave?

-Si lo supiera ya no estaría aquí. Llevo mil horas encerrado...

Se oye la voz de la Domi, los cascabeles de la Ji, la confusión de la mamá, las preguntas sin fin. Yo estoy rezando porque la llave no aparezca todavía, para que el techo cese de gotear.

-Papelucho- sopla la voz de la Ji por el ojo de la llave- , escribe no más poesía. Eché la llave por el desagüe del lavaplatos.

Respiré tranquilo. Alcanzaría a secarse todo mientras la Domi iba a buscar al cerrajero. Y para no aburrirme, hice mil buquecitos de papel que corrían carreras por el agua, lacios, deshechos, iban cayendo uno por uno desmayados. Y yo les escribí un verso:

 

Buquecitos de papel confort

Que calladitos sufriendo

Van silenciosos sorbiendo

Y humildes se van hundiendo

Para salvar el honor

 

"

El siguiente libro, "Papelucho misionero" vuelve a la línea de los anteriores, tal vez exagerando demasiado la cosa aventurera: La familia de Papelucho se va a Africa, donde extrañamente no se pierde, pero junto a su familia pasan por las ya clásicas aventuras con maleantes, contrabandistas de diamantes, caníbales, etc. Para nuestra época, suena medio racista en algunas partes, como cuando llama “chocolitos” a los africanos. Me imagino que en las ediciones más nuevas habrán cambiado eso. En lo personal encuentro demasiado fantástica y poco creíble la historia, se pierde un poco esa cosa más doméstica y encantadora de “Mi hermana Ji”, aunque tiene partes notables.

"

Sobre la puerta se encendieron las luces de "Atarse el cinturón".

Yo confundido me apreté el de mi pantalón que estaba en el último hoyo y casi me corté en dos. Sentí que el alma iba a trepar al cielo.

El techo me cayó encima con violencia. Rodé por el pasillo, pero no por la alfombra, sino más bien entre luces, maletas y rejillas. Los parlantes zumbaban cosas increíbles, tal vez en africano.

(...)

El jet corría pajarón por la pista abollada de los suelos de Africa. Los pasajeros comenzaban a reajustarse enderezando cogotes, abriendo ojos lagañosos sin el mayor bostezo.

Se oyó un grito maquiavélico y el avión tiritó como una ballena eléctrica y se paró ahi mismo.

(...)

La Ji estaba a punto de dormirse otra vez. Cerraba los ojos aunque estaba de pie.

-Oye - le dije- No te duermas. Estamos en la tierra de los elefantes, los de los chistes...

-Bueno - me dijo - ¿Sabes por qué los elefantes tienen cuatro patas?

-No

-Porque si tuvieran una sola, serían sirenas...

"

Después viene el tristemente célebre "Papelucho y el Marciano", cuyo intento de película logró asesinar por completo al personaje en la memoria colectiva de los jóvenes. Y no hablaré más de la película para no deprimirme.

"Papelucho y el Marciano" podría perfectamente haberse llamado "Papelucho en ácido". Papelucho escribe este "diario secreto", que "se prohíbe leerlo" donde cuenta cómo aspira a un marciano por accidente y las mentes de ambos se funden, dando lugar a una esquizoide aventura en la cual Papelucho tiene esta doble personalidad y todos creen que está loco, provocando la angustia de sus padres. Mucha magia, mucha locura. El marciano, Det, resulta ser un pesado que lo único que hace es pelear con Papelucho y que lo único que quiere es volver a Marte y encuentra que en la Tierra todo está mal. El "estilo Papelucho" de escribir va alcanzando el clímax en este libro:

"Lo malo fue que con meterme a la cama me desvelé rotundamente. Aunque era plena noche yo estaba entero de día y sentía el silencio que latía en todo el mundo. La luna se colaba a gotas por la polilla de mi cortina y allá en el horizonte roncaba el papá como un tigre. La gotera del baño repetía esa marcha que obliga a marchar y el hambre supersónico me ponía rabioso. Había pasos hipócritas y voces secretas de piratas nocturnos, de esas que se han salido de órbita y andan sueltas aprovechando la noche."

"Quizas me habré dormido, pero fue en todo caso un sueño profético. Sentí que mi cabeza se volvía escobilla de enceradora y giraba sacando lustre hasta elevarse en el aire. De pronto sentí en mi bolsillo la cajita con pulgas y quise abrirla para darles libertad. Pero no pude hacerlo. Estaba tan llena que se atascaba. Parece que las pulgas se habían casado todas y tenían tantos hijos que no cabían ya en la mezquina caja. La abrí con fuerza pero con gran cuidado...

Fueron saltando todas alegres y brillosas.

Se llenó el aire de puntitos café y la atmósfera se volvió estereofónica y palpitosa de vida. Una cápsula de aire folklórico de pulguitas gaseosas me envolvía elevándome...

Det se asomó a mi boca y rió feliz.

-Ya vamos a conectarnos - dijo con verdadero tilimbre. Allá nos espera el Comando y sabrás lo choro que es no ver más la Tierra.

Casi pensé en la mamá, el papá, la Ji y la Domi, pero dominé mis malos pensamientos. Harto me había costado conseguir zafarme de la tentación de la carne... un astronauta tiene que mirar su aventura, su invento y despreciar todo lo que deja atrás...

Aceleré mi violenta fuerza a fondo y las pulgas se apretaron alrededor mío con impulso grado 8.

Miré hacia abajo y vi la tierra chiquitita y fomecita con sus inventitos desgraciados y sus aburridos problemas subdesarrollados.

Resplandecía Marte cada vez más grande, más cerca, más luminoso y saltarín. Era algo epiléptico de bella hermosura cataclíptica y su imán chorividente atraía mi cápsula volcánicamente. Nuestra velocidad era de un millón de kilómetros por segundo años luz.

"

El siguiente título de la colección es el estupendo "Mi hermano Hippie". Me parece, aunque es difícil decirlo, que esta es la obra cumbre de la saga. Acá se nota el “estilo Papelucho” ya maduro, en esta aventura más “aterrizada” (nunca mejor dicho) que las últimas dos. Javier, el hermano mayor de Papelucho, cadete de marina, decide hacerse hippie, y ante el rechazo de su familia, decide irse de la casa, con el consiguiente desbarajuste familiar. Papelucho se propone encontrarlo y hacer que vuelva, para lo que se asocia con una banda de niños medios cumas y pandilleros. El Chorizo Zamora y el Nerón (su perro) se roban la película por momentos. La parte con que más alucinaba yo de niño es cuando Papelucho, tratando de perderse, se metía por la alcantarilla:

Para saber lo que hacen los desaparecidos es lógico tratar de desaparecer.

Así que, apenas me encontré una de esas tapas de cemento medio corridas a un lado, tapando algún hoyo misterioso, me metí paulatinamente en él.

Y a medida que iba desapareciendo de este pícaro mundo, iba viendo más lindo y más azul el cielo, más transparente el aire, más desconocido y chirimpoya el oscuro universo bajo tierra.... Había un ruido de aguas profundas, de sapitos solitarios, de ranas hipodérmicas. Ninguna voz mandona o asustada; ni motores, ni afanes, ni inquietudes.

Mis pies tocaron una aguita helada, pero siguieron bajando hasta que la ídem me llegó a las rodillas. ¡Lástima no haber tenido equipo de hombre rana! ¡Así quizá habría podido llegar hasta Japón!

La suave agüita subterránea me traía ideas acuosas y geniales.

Tan geniales que ya ni me acordaba del Javier. Así que seguía caminando en la dulce compañía de los gorgoritos con eco de este mundo secreto.

Papelucho logra contactar a su hermano y comienza a robar comida de su casa para dejársela a su hermano en los tarros de la basura.

Mientras el Chori se dedica a ubicar a lo cogoteros del palacio de la calle Piña, yo me preocupo de que mi hermano Hippie coma bien. El pobre gallo vive de la limosna de su propia familia y del buen corazón de su hermano menor. Porque todos los días le armo un paquetito con comida y fruta y lo dejo bajo el tarro de la basura. A veces le pongo una carta diciéndole que vuelva, que la mamá está neurocirugiática de esperarlo, que el papá ni llega a la casa por no consolarla, y que yo creo que le están echando la culpa a la Domi de lo que yo expropio para él. O sea, le toco todas las cuerdas vocales. Pero ni contesta...

Total, que uno por muy buen hermano que sea, decide que hay un punto final.

Así que me dediqué a esperarlo anoche, y aguaitar por la ventana a que apareciera para decirle:

Tu eres un subconsciente, un subdesarrollado, un subhippie y no tienes derecho a que se culpe a otros de tu secuestro. Eres mi hermano mayor y me das re mal ejemplo. O vuelves o te mueres de hambre porque la Domi va a ir a dar a la cárcel por tu culpa....”

Papelucho contrata al servicio fúnebre de la Funeraria Siempreviva para que lleguen a las 5AM, con la esperanza que el Javier, al ver que hay funeral, vuelva a la casa para saber quién murió.

-Servicio funeral Siempreviva, a sus órdenes. Sentida condolencia – dijo el gallo del dedo en el timbre.

-Qué agradece – le contesté con cara triste.

-¿Dónde colocamos el féretro?- preguntó mientras otros dos señores entraban el radio – cajón esperando mis órdenes.

-Pueden dejarlo aquí – dije mostrando el pasillo de entrada. Miraron a su jefe y obedecieron. El aparato llenó la entrada y había que saltar por encima para pasar.

-¿Los velones? - preguntaron.

-Encima- contesté. No había más solución. Y colgando de ellos las coronas. Era un efecto choro, un poco confundido y en caso de incendio, nadie podría arrancar. Pero así son las cosas.

El hippie, por supuesto, no aparece...

Empecé a confundirme. ¿Y si no parecía el Javier? ¿Qué iba a hacer yo con todos esos aparatos y...? Entonces no más se me ocurrió la lujurienta rosca que iba a armarse en mi casa.

Sentí que me ponía pálido. Tenía que desmayarme definitivamente o hacer algo.

-¡Dios mío, ayúdame!-clamé en mi dentror-¡Dame una Idea y obedeceré tu Orden!

La Idea me traspasó el cerebro y volé a cumplirla.

-Domi- le dije en su oído dormido- Levántate y sálvame.

Su cara colorada asomó entre las ropas y salió de ellas totalmente vestida.

-¿Qué está pasando?- preguntó estirando su pollera- ¿Incendio o asalto?

Después de este tremendo libro viene “Papelucho en Vacaciones”, una composición sobre las vacaciones que Papelucho hace para el colegio, en el cual, para variar un poco, Papelucho se pierde, en el campo, cerca de Valdivia, estando de vacaciones con su familia. Después de perderse se encuentra con una pandilla de niños que andan de campamento y se hace amigo de un culebro al que llama Bartolo y de un cachorro de puma al que llama Caupolicán. Este equipo recorre lugares como el río Tornagaleones, el Castillo de Mancera, Niebla, etc. La aventura es bastante fantasiosa y muy entretenida.

Al día siguiente despertamos con unas risotadas. Alguien, no, muchos álguienes, se carcajeaban muy cerca, entre el ramaje. Si hubiera sido de noche nos habría asustado, pero a través del túnel se divisaba el sol de un día glorioso.

-¿Será otra vez la gente del Circo?-Preguntó Japo con boca churrasquera.

-No- dijo el Negro sabio- son chucaos... Yo conozco su canto pitancero.

-¿Chucaos?- preguntamos. No sabíamos si era un animal feroz, algún indio colonial o un tiburón de río. porque no lejos se sentía correr agua...

-Los chucaos son lindos y puros pájaros. -Se metió entre las ramas del túnel y mostró uno. Era entre zorzal y pollo, algo grande, con el pecho bien rojo y las alas negras; con su pico fuerte hacía risas o custiones de instrumento musical. Un pájaro churumbélico.

Le dije al Japo que estaba a mi lado : -Corre la voz que nos conviene desaparecer. Este gallo tiene pinta de traidor...

Japo corrió la bola y entonces preguntamos en secreto donde estaba la “casita” y salimos disparados uno por uno. Pero el gallo traidor las paró al tiro, nos siguió y se chantó en la puerta cruzando los brazos.

Nadie se atrevía a salir, hasta que él le dio una patada a la puerta. Como era tan enclenque se cayó y nadie alcanzó a arrancar. El gallo encendió un pitillo, nos miró de hipo en hipo y con su modito microfílmico dijo con lengua traposa:

-Ningunito ze mezcapa – se acomodó la lengua que se le había enredado, y siguió diciendo: -Zoy encargao de degor degor degorverlos a los mamitos quele quele buzcan puahí. Tengum micro listo- y nos pescó de un brazo, de una oreja, de un cinturón o de una pata y salió con toditos a la rastra. El Judas era un gigante. Yo me acordé de los cuentos de cuando era chico.

El último libro de la colección es “¿Soy Dixleso?”, en el cual la Srta Brigitte, profesora de Papelucho, envía una carta a los papás de Papelucho explicándoles que Papelucho es disléxico y que necesita cambiarse de colegio. Papelucho tiene entonces estas “vacaciones sorpresosas”, y jugando en la calle se sube a un auto, el cual resulta ser robado, y cuento corto Papelucho tiene un accidente junto a un carabinero y, oh sorpresa, se pierde. La aventura es la más policial y la más lograda. Lo bueno es que la historia, aparte de ser espectacular por la cantidad de acción que tiene, es, dentro de todo, creíble, al contrario otras como Papelucho en Vacaciones o Papelucho Misionero. Acá Papelucho y el Teniente Albornoz se enfrentan a Los Tenebrosos, una banda de mafiosos que tienen metralletas, helicópteros y cosas de esas. Me parece, aunque es difícil decirlo, que esta es la obra cumbre de la saga.

Traté de entender lo que decían, y casi lo entendí. No estoy seguro si la cosa es que soy Superdotado o viceversa. Menos mal que además parece que soy Dix leso, que es algo muy choriflai y como distinto. Y tampoco me importa mucho ser así.

En todo caso con este asunto, el papá y la mamá hablan y hablan de mí, van al colegio a ver a mi Profe y vuelven furiondos con ella y siguen alega que te alega. Total el papá dice que sería bueno que la Srta Brigitte fuera a ver a su doctor porque es una erótica y calumnienta.

Abrí los ojos y vi que era día claro. Sin mar rugente ni pulpos terroristas. Poco a poco el submarino se convirtió en el viejo helicóptero desfallecido y su motor tormentoso eran los puros ronquidos de mi Teniente.

Pero otra vez sonaba la sirena de buque en alta mar...

Miré afuera. Por la ventana empañada asomaban unos tremendos ojos maquiavélicos, estupidizados de odio. No pestañeaban jamás.

Salté y me levanté. Remecí a mi Teniente.

-¡Hay un monstruo marciano! -clamé triunfante- ¡Nos espía!

-¿Qué?- su cara hinchada no estaba aun despierta.

-¡Ahí! - le apunté todo entero tartamudo - ¡Dispare, por favor!

Mi Teniente buscó su metralleta, pero no la tenía. Se la habían robado. Ahora él era un cualquiera, tan tarado como yo, pero con menos susto.

Se acercó al ventanal y entonces soltó una risotada churumbélica. No se había reído nunca antes, así que me tilimbré.

-¿Qué qué qué pasa? - seguía tartamudo.

-Es una vaca- contestó calmante.

-¿Una vaca?¿Una vaca marina? - yo estaba todavía enredado en mi sueño.

-Estamos en un potrero... Aterrizamos anoche, no te acuerdas?

Claro, ahora me acordaba. Y también me convencía que lo otro era sueño. Uno no tiene confianza en lo que piensa cuando dicen que es Dix Leso.”

Marcela Paz murió en 1985, 12 años después de escribir el último de los Papeluchos. No sé por qué nunca escribió otro Papelucho después de este. Tal vez estaba aburrida. En todo caso dejó una cantidad tremenda de personajes, de palabras, de conceptos dignos de ser admirados. Una de las cosas que más me gusta de Papelucho es que siempre se comunica mucho mejor con los animales o los niños que con los adultos, a quienes no entiende para nada. Tal vez echo de menos que hubiese tenido una sola mascota, o un gran amigo, por una cosa de que Papelucho en el fondo me resulta un cabro chico genial, pero solitario. El Napoleón, la Mena, la Fortuna, Juanito, el Choclo y la Coronta, el Salomón, el Bartolo, el Caupolicán y la Tenebrosa son los mejores amigos y mascotas de Papelucho, pero son todos personajes efímeros. El Chirigue, el Urquieta, el Casimiro, el Jolly, el Chorizo son sus mejores amigos, pero son igualmente temporales, que salen a lo más en uno o dos libros. La única constante que está siempre ahí es su familia, su mamá que es una neurótica que todo lo soluciona con pastillas para dormir, su papá que trabaja y no tiene mucho que aportar, el Javier, el típico hermano mayor que desprecia y no infla al hermano menor. La Domi tal vez es la adulta que más apoya y ayuda y entiende a Papelucho, y es la única adulta en la que en verdad él confía. Pero sigue siendo una adulta, y en el fondo eso es siempre una barrera insalvable para Papelucho. La Ji también es alguien con quien Papelucho tiene confianza y logra comunicarse, pero Papelucho cree que la Ji siempre será atrasada de noticias, porque nació con los cables pelados. Hubiese sido interesante tal vez haber leído las aventuras de la Ji cuando grande, a la edad de Papelucho, porque iba bien encaminada en lo que a chifladura se refiere. Pero eso hubiese significado hacer crecer a Papelucho, lo que sería un disparate peor aún que la porquería de película que hicieron.

Papelucho no es un personaje completamente infantil. Releer los libros de adulto, después de años, es como leer otro libro. Uno se da cuenta de la cantidad de mensajes humorísticos para adultos, que pasan absolutamente piola. Uno se da cuenta de adulto por ejemplo que la Domi era floja y buena pal carrete y que a veces andaba con la tremenda caña, aunque Papelucho no se daba cuenta: “La pobre Domi llegó tan cansada que tuvo que dormir toda la tarde...”. Claro, a los 9 años uno tampoco se da cuenta. Pero de adulto a uno le parece raro que la Domi le diga a Papelucho que sale “a hacer una diligencia” un viernes en la noche y que al otro día en la mañana no llegue, llame para avisar que se cortó el cable del trolley y que llegue recién en la tarde “tan cansada que tenga que dormir toda la tarde”. Papelucho está lleno de esas cosas. Creo que la razón de que la película salió tan mierdera es que trataron de hacerla única y exclusivamente para niños. Peor aún, para niños de hoy, acostumbrados al Cartoon Network. Podrían haber hecho algo así como los monitos del Chavo (no sé si los han visto) que sorprenden porque a pesar de ser monos animados y a pesar que no está la Chilindrina, mantienen 100% el espíritu original del Chavo. Las tallas son las mismas, los guiones son los mismos, y es realmente un agrado. Pero estos weones chilenos, como se creen tan creativos y brillantes y creen que podrán hacerlo mejor que Marcela Paz y como quieren parecerse a los gringos, cambiaron toda la historia, metieron personajes que nunca existieron y mataron todo el espíritu y dejaron a todos con un tremendo cototo, quitándole a la historia todo lo churumbélico, lo cataclíptico y lo chirimpoya que tiene Papelucho. Una verdadera pena. Ojalá algún día alguien se anime a hacer una película decente y choriflai. Y no hablaré más de la película, para no deprimirme.


El Ivo es mongo

Enviado por Bernícola el 17/03/2008 a las 7:47 PM






No voy a leer na porque solo he leido hasta el papelucho historiador!

 

saludotes Mongo


queti

Enviado por barbaro el 18/03/2008 a las 3:45 PM



en cual historia van a la playa?

en cual viaja en la parte de atras de una micro?

Papelucho lei algunos pocos y hace tantos años que ni me acuerdo. Pero tengo alguna que otra nocion como para haber evitado olimpicamente la pelicula.

tambien lei caricaturas como la cucalon,(mamapto y ogu, la pelicula igual no la vi)  las barrabases y confieso haber caido en las garras capitalistas del imperio al leer alguna cosa del patodonald y tio rico.


y debido

Enviado por barbaro el 25/03/2008 a las 9:55 AM




y debido a cosas de la edad, entre los comics que leia olvide a Asterix y Obelix.

uy... lo que me he perdido

Enviado por Lisa el 25/03/2008 a las 11:11 AM

Yo no conozco a Papelucho...
qué injusticia... ¡¡lo que me he perdido!!

yo leía a Anteojito, Larguirucho, Calculín, Mafalda, Condorito, V de Vendetta y Gaturro...
Hoy me siguen gustando Mafalda, V y algo de Gaturro

Pero Papelucho... nunca...
ohhh...
siento que me han privado de una experiencia increíble...


ME ENCANTO EL LIBRO MI ...

Enviado por KAROLINA el 23/07/2008 a las 9:35 PM


ME ENCANTO EL LIBRO MI HERMANA JI POR PAPELUCHO     


ídem

Enviado por el 01/09/2008 a las 7:00 PM
Marlén

jajajajajajajajajajajajajajajajajaja.................................... jajajajajajajajajaj, mi libro preferido es en donde aparece esta criatura encantadora que es la ji, es uno de los libros que mas me ha gustado,  sin desmerecer a papelucho, concuerdo contigo hubiese sido muy interesante de leer las aventuras de la Ji

No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aun queda por hacer


Yo también soy ultrarequetemuymuyfan de Papelucho!!!

Enviado por Xi el 24/10/2008 a las 11:24 AM

Me he reído con tu comentario final, y con las selecciones que has hecho. Me acuerdo que cuando era chica lo único que quería en la vida -además de ver Candy, obvio- era tener la colección completa de Papelucho. El primero que compré fue "Papelucho mi hermana Ji", y me encantó saber que, como yo, se llama Jimena... Lo choriflái era que nunca nadie me compró un Papelucho.

Cada vez que se me caía un diente, el ratón me dejaba un poco de plata, yo me quedaba paralela: después tironeaba a mi mamá hasta la librería Manantial (ladrones) para comprar uno o dos volúmenes de la colección, que eran rebaratos. Me gustó que me costara juntarlos. El último que compré fue Papelucho Historiador, y coincido en que es el más fome.

Amo a Papelucho, su lenguaje y su mirada del mundo de los mayores. Es único. Creo que la única otra vez que he visto una mirada así de fresca es con una novela de Mario Benedetti que se llama Primavera con una esquina rota, y donde hay varias voces, una de ellas, una nena deliciosa que se llama Beatriz. Te dejo un pedacito, para que veas...

Gracias por recordarme tan buenos tiempos.

Beatriz (La polución)

"Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta
polución que tiene. Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra IMBANCABLE y no está. El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se rió y me explicó con muy buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable.

Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones
verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quito la penitencia y eso fue muy importante.

La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Ésa sí está en el
diccionario. Dice, POLUCIÓN: efusión del semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué EFUSIÓN y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en SEMEN y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario, y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo
consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clases de educación sensual. El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con mucha paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi papi o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos lo niños y las niñas venimos del semen porque este líquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase de ayer había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta.

Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho el tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad se estaba poniendo imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío
Rolando había dicho se refería a la contaminación almoférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la almófera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la almófera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería.

Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas.

Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüe todo y nosotras no venimos del semen sino de la almófera. "
 

 







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