Estaba yo escribiendo tonterías en el computador cuando de repente en la ventana una polilla cegatona y polvorienta como dice la Xime se puso a golpear el vidrio con la cabeza y trataba de entrar y trataba y se pegaba y volvía a pegarse y se pegaba y pensaba la luz la luz la luz para allá para allá para allá y trataba de entrar y trataba y trataba y se pegaba contra el vidrio la tonta una y otra vez e insistía e insistía y se pegaba cabezazos la tonta y de repente apareció otra que empezó a hacer lo mismo y las dos trataban de entrar y trataban y se pegaban y volvían a pegarse y se pegaban y pensaban la luz la luz la luz para allá para allá para allá y trataban de entrar y trataban y trataban y se pegaban contra el vidrio las tontas una y otra vez e insistían e insistían y se pegaban cabezazos las tontas y se empezaron a acercar a acercar a acercar cuando de repente una sacó una tula larga y se la metió a la otra y se quedaron quietas.
Quietas, ahí, paradas en el vidrio.
Hace más de una hora que están así. Todavía no se mueven. Yo a través del vidrio puedo ver claramente los genitales unidos. Es que tengo buena vista, aunque con tanto computador ya no debe estar como antes.








Y revolotea el polilla
Empolvilla las polillas y haz de la villa un empolvado; te sugiere este ictiocefalolalista que se encantó con la traviesa polilla. Es grato leer aquello que es simple y cotidiano, pero que no nos damos cuenta que tan a menudo sucede.
Polilla; he visitado tu blog y te insto a que lo sigas construyendo, puesto que eres bueno. Sin embargo por respeto a mi decuelgo de hojas de calendario, te sugiero las comas, puntos y otros signos que me permiten respirar y acabar en el punto final.
En todo caso agradecido por esta simpatica limpieza de pulmones y por tan traviesa polilla.